Juan Rodríguez Flores

  • Juan Rodríguez Flores
    Originario de la ciudad de Aguascalientes, Ags., México, ha sido periodista en la ciudad de Los Ángeles, CA., desde 1985 a la fecha. Con el diario La Opinión ocupo la posición de Editor de Arte y Cultura. Actualmente es Editor Ejecutivo y escritor del portal digital bilingue www.purocineyalgomas.com, especializada en Cine, Arte, Cultura y Entretenimiento, tambien colabora como columnista de la plataforma Hispanic Digital Network (HDN). Ha cubierto, para La Opinión y el sitio web www.Latinoweeklyreview.com, la ceremonia de entrega de los premios Oscar por más de 15 años, ofreciendo siempre una perspectiva latina sobre dicho evento. Está en proceso de publicar el libro Voces de Los Ángeles, una colección de sus entrevistas con grandes cineastas de Latinoamérica, Hollywood y el mundo. En 2005 obtuvo el Fellwoship en Cultural Journalism que anualmente entrega la prestigiada Annenberg School of Journalism en la Universidad del Sur de California (USC), Los Ángeles, CA. Entre los medios internacionales con los que ha colaborado se encuentran: Revista Proceso (México), Diario El País (España), Diario La Jornada (México), Revista Marcha (Argentina). Ha sido miembro activo de Los Ángeles Film Critics Association y de otras organizaciones dedicadas al periodismo cinematográfico y cultural en Estados Unidos. Correo: [email protected]
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Periodismo a sangre y fuego, México 2019

Para nadie, medianamente informado, es algo nuevo lo que sucede en el ámbito del periodismo mexicano. Lo que pasa es que sucede con tanta frecuencia que ya no causa sorpresa escuchar en los espacios y medios informativos,  a cualquier hora del día, que han desaparecido, secuestrado o asesinado a otro periodista. Esto que hace 35 años, como fue el caso del crimen del legendario Manuel Buendía, eran noticias que conmocionaban a la sociedad y al gobierno de nuestro país, en su conjunto, se han vuelto hechos sangrientos cuya cotidianeidad ya no provoca ninguna respuesta de asombro entre quienes las reciben. Se trata de hechos consumados para los que, en el 99% de los casos, jamás podrá encontrarse una explicación medianamente razonable a las causas por las que ocurrieron. Son los hoyos negros de un sistema de justicia en el que ya nadie cree. Es tan grande la estela de muerte que recorre a diario la geografía de México, con un número de cadáveres que crece exponencialmente hasta alcanzar cifras que rebasan a las de cualquier nación en guerra (250 mil muertos y más de 30 mil desaparecidos, aproximadamente), que las denuncias sobre la muerte de otro periodista pierden actualidad rápidamente, no son investigadas con el  rigor legal y científico necesarios, y pronto caen en el olvido. Este es el tema central de la pelicula-documental “Morir por la Información” filmada en México por la BBC de Londres recientemente. No se trata, por supuesto, del primer testimonio cinematográfico que se produce sobre los peligros que representa hacer periodismo investigativo en México hoy día. Desafortunadamente tampoco será el último: mientras los reporteros, editores y columnistas mexicanos sigan denunciando a través de diferentes medios la corrupción gubernamental, los fraudes institucionales, las alianzas narco políticas, el tráfico de influencias y la impunidad con la que mueve sus tentáculos la clase empresarial, a todo niveles, continuaran produciéndose estos atentados. Historias de terror “Morir por la Información” expone todo lo anterior presentando dos casos emblemáticos, los de los periodistas Javier Valdez, en Culiacán Sinaloa (15 de Mayo, 2017), y Miroslava Breach, en Ciudad Juárez, Chihuahua (23 de Marzo, 2017). Ambos ejecutados por denunciar a través de las publicaciones para los que escribían (RioDoce y La Jornada, respectivamente) reportajes y artículos que afectaban los intereses a grupos de narcotraficantes y políticos que se mueven al amparo del poder. En su contenido, el documental de la BBC de Londres relata detalladamente las condiciones en las que Javier Valdez y Miroslava Breach practicaban su oficio asediados, todo el tiempo, por criminales que trataban de evitar, a base de sangre, dinero y fuego, que siguieran revelando el terrorífico y pantanoso sistema de impartición de justicia que hay en México, así como la continua violación a las leyes. Tambien describe, en forma gráfica, las condiciones en que ambos fueron abatidos por criminales a sueldo. “Hacer periodismo en México se ha vuelto, casi, casi, una sentencia de muerte…cubrir casos de violación de  derechos humanos, narcotráfico y corrupción implica arriesgar la vida y todo lo que tienes porque si lo haces es probable que te maten, que desaparezcas o que seas obligado a salir del país”, dice frente a la cámara de la televisión inglesa otro periodistas de Rio Doce, compañero y amigo de Javier Valdez. Luego añade con admirable serenidad y convicción: “Quienes desempeñamos este oficio, aquí en Culiacán, o en el resto de México, sabemos perfectamente  a lo que enfrentamos.  Si tuviera miedo no fuera periodista, estaría vendiendo, tranquilamente, tacos, burritos o hot dogs en alguna esquina de la ciudad. Aquí en RioDoce tenemos la esperanza de que alguna vez podremos ejercer el periodismo de forma abierta, plural y libre de sangre, como ocurre en la mayor parte del mundo”. Ambas declaraciones hacen de ”Morir por la información” un testimonio dramático, revelador y valiente acerca de la vocación con la que, pese a todos los obstáculos que le salen por enfrente, el periodismo mexicano sigue en este 2019 navegando a contra corriente de fuerzas que se oponen a su naturaleza democrática, de justicia social y de fe en la verdad.